Acto penitencial
Dentro de los ritos iniciales de la celebración de la Santa Misa, el sacerdote, tras el saludo al altar y al pueblo congregado, puede hacer una breve introducción a la Misa del día.
Inmediatamente después, invita a los fieles a un acto penitencial. La fórmula más frecuente es el rezo del Confiteor, el «Yo confieso», aunque el Ordinario de la Misa propone otras alternativas.
Todas ellas finalizan con la siguiente plegaria que el sacerdote pronuncia: «Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén» que no tiene valor absolutorio
Seguidamente, se recitan o cantan los Kyries, salvo en el caso de que se hubiera utilizado la fórmula que los incluye en el acto penitencial.
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