Acto de contrición
Uno de los requisitos necesarios para que un penitente pueda recibir válidamente el Sacramento de la Reconciliación es el de arrepentimiento.
Una de las formas de expresarlo es por medio de un «acto de contrición» un oración que comúnmente es el «Señor mío Jesucristo», cuyo contenido es el siguiente:
«Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu pasión y muerte, apiádate de mí, y dame tu gracia para nunca más volverte a ofender. Amén».
Otra fórmula puede ser la siguiente:
«Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de lo bueno que he dejado de hacer; porque pecando te he ofendido a ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, cumplir la penitencia, no volver a pecar y evitar las ocasiones de pecado. Perdóname, Señor, por los méritos de la Pasión de nuestro Salvador Jesucristo. Amén».
En ambas se manifiesta junto al arrepentimiento, el propósito de enmienda y la voluntad de cumplir la penitencia impuesta por el confesor que también son necesarios para la validez del sacramento.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.