Viento
En Palestina, los vientos del Oeste originan las lluvias (Lc 12,54); el del Sur trae el calor (Lc 12,55); el viento origina con cierta frecuencia tempestades en el mar de Galilea (Mt 8,23-27; 14,24-32; Mc 4,37-41; 6,48-51; Lc 8,23-25; Jn 6,18). El Espíritu de Dios es como el viento, por su fuerza, por su invisibilidad, por su ser misterioso (Jn 3,8). -espíritu.
E. M. N.
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