Persecución
Jesús fue perseguido (Mt 5, 12); como antes lo fueron los profetas (Mt 5, 12) y como lo serán después sus discípulos (Mt 5, 11; Lc 21, 12), de la misma manera que lo han hecho con El (Jn 15, 20). Los apóstoles no deben buscar la persecución (Mt 10, 23), pero han de aceptarla de buen grado y sin odio cuando la sufran; incluso deben rogar por sus perseguidores (Mt 5, 44) y tener conciencia de que la persecución es signo de bienaventuranza (Mt 5, 10-11), que les garantiza el recibir una buena recompensa (Mc 10, 30). La causa última de todas las persecuciones que sufre la Iglesia radica en el odio que el mundo tiene a Jesucristo (Jn 15, 18-20). Los perseguidos por seguir a Jesucristo deben tener el alma serena y confiada, pues cuentan con la asistencia de Jesucristo y del Espíritu Santo (Mt 10, 19-20; Mc 13, 11; Lc 12, 11-12; 21, 12-15). -perseguidos.
E. M. N.
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