Odio
El odio es lo contrario al amor. El odio es homicida (Gén 4,2-8), consecuencia del pecado, de origen satánico (1 Jn 2,9-11; 3,10.12.15). De aquí la disyuntiva en que el hombre se encuentra de elegir entre Dios y los bienes de este mundo, pues la elección supone amar a uno y odiar a otro (Mt 6,24; Lc 16,13). El pensamiento semita se expresa frecuentemente por ideas contrarias -vida y muerte, luz y tinieblas, amor y odio-, sin precisar los matices intermedios; y así tenemos que odiar puede significar "amar menos", como es el caso de la actitud que el hombre debe adoptar entre Jesucristo y sus familiares ante la llamada de Dios (Mt 10,37; Lc 14,26; Jn 12,25); en este sentido hay que interpretar también la frase "amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo" (Mt 5,43), pues al enemigo hay que amarle también (Mt 5,44; Lc 6,27). Un cristiano no puede tener odio a nadie. -amor.
E. M. N.
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