Diablo
El diablo, destinado al fuego eterno (Mt 25,41), condenado con sus ángeles, busca con sus tentaciones que todos los hombres caigan en su propia desgracia (Mt 4,1-11; Lc 4,2-13). El diablo se sitúa frente a Jesucristo, trabaja para destruir el reino de Dios (Mt 13,39; Lc 8,12). Por eso, el enemigo del reino es un diablo (Jn 6,70; 13,2). Es mentiroso, homicida, padre de los pecadores (Jn 8,44). El cristiano, firme en la fe, debe vencer todas las tentaciones diabólicas (Ef 4,27; 6,11; 1 Tim 3,7). - ; maligno; Satanás; Beelcebul.
E. M. N.
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