Día
En principio el día es el tiempo en que hay luz, de la mañana a la tarde (Act 28,23), y la noche, cuando reina la oscuridad (Gén 2,4). El día, teóricamente de doce horas, se ha hecho para trabajar y caminar, porque hay luz (Jn 11,8). La hora exacta del comienzo del día es imprecisa y varía según las estaciones (Lc 6,13). Se habla del peso y del calor del día (Mt 20,12) y de la caída del día (Lc 9,12; 24,29. El día y la noche determinan un espacio de tiempo (Mt 4,2; 12,40). La jornada completa, el día y la noche (Mc 4,27; 5,5; Lc 2,37), que para los romanos iba de medianoche a medianoche, para los judíos se contaba desde la caída de la tarde, al iniciar el crepúsculo vespertino (cuando más o menos aparece la luna y se pueden apreciar las primeras estrellas), hasta la caída de la tarde del día siguiente (Dt 23,11; Mc 16,1-2). El sábado comienza el viernes por la tarde (Lc 2 54; cf. Mt 28,1).
E. M. N.
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