Descanso
El descanso debe seguir al trabajo. Dios, tras la obra de la creación, descansó (Gén 2,3). Tras un largo caminar (Mt 12,43; Lc 11,24), tras larga fatiga (Mt 26,45; Mc 14,41), tras un día ajetreado y lleno de trabajo (Mc 6,31), debe venir el descanso. Jesucristo se ofrece como reivindicador del descanso para los trabajadores (Mt 11,28-29). El trabajo es un derecho y un deber de todo hombre, y, en consecuencia, loes asimismo el descanso (Gén 2,15; Ex 20,8-11). Estos dos principios tienen toda su explicación en la ley del descanso sabático, que, por una parte, se presenta, con un sentido social, como norma reguladora de la ley del trabajo y protectora de los derechos del obrero y, por otra, se ofrece, con un sentido religioso, como imperativo de santificar el día del Señor. Lo que no puede hacer el hombre es entregarse al descanso sin haber trabajado, como al placer de una vida regalada y ociosa. fiestas.
E. M. N.
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