Adulterio
En el A. T., el adulterio estaba severamente castigado. Era incluso considerado como un delito público. El hombre casado goza de privilegios frente a la mujer. Para él sólo es adulterio el comercio carnal con una mujer casada, pero no con una soltera Los adúlteros eran matados a pedradas para escarmiento público (Lev 20,10-12; Dt 22,22). A pesar de estas duras leyes penales, el adulterio era un vicio frecuente en Israel. Los Libros Sapienciales fustigan a menudo a la mujer adúltera (Prov 2,16-19; 5,15-23; 6,24-35; 7,5-27). Jesús recuerda este pecado, prohibido en el sexto precepto del decálogo (Mt 5,27; 19,18; Mc 5,19; Lc 18,20), y sitúa en la línea del adulterio el simple deseo consentido de adúltera (Mt 5,28); juzga asimismo con dureza el adulterio (Mc 10,11) cuando trata de establecer una doctrina; pero cuando se encuentra con el hecho real y concreto, trata con la mayor comprensión y la máxima misericordia a la persona que lo cometió (Jn 8,2-11). En sentido figurado, la incredulidad es un adulterio espiritual (Mt 12,39; 16,4; Mc 8, 38). — ; pecadores; prostitución; divorcio.
E. M. N.
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