Ablución
La Biblia prescribe con frecuencia las abluciones con un fin de limpieza corporal y como un rito de purificación interna. Este rito se fue cargando de múltiples simbolismos. En la época del judaísmo tardío, las prescripciones purificatorias fueron llevadas a la exageración: hay que lavar el cuerpo (Jn 9,7.11-15), las manos (Mt 15,20; Mc 7,2), los pies (Jn 13,5-14). A veces es un puro símbolo de la limpieza del espíritu (Mt 27,24). puro.
E.M.N.
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