Ksteban VI (mayo 896 - agosto 897)
Romano de nacimiento e hijo de presbítero, Formoso le había consagrado como obispo de Anagni; sin embargo, al vigorizarse las luchas en Roma, se convirtió en radical enemigo de este papa. Lamberto de Spoleto y su madre Agiltrudis, ahora dueños de Roma y de su ducado, le promovieron con una misión: deshonrar la memoria de su antecesor. Para evitar el retorno de los alemanes, los spoletianos llegaron a un acuerdo con Berenguer de Friul (t 923), al que reconocieron dominio sobre las tierras situadas más allá del Ada y del Po; de este modo se vieron libres de oposición en el centro de Italia. En enero del 897 fue convocado un sínodo al que se hizo asistir al cadáver de Formoso, arrancado de su tumba y revestido con los ornamentos pontificios. Un diácono, de pie junto al difunto, respondía en nombre de éste a las acusaciones de perjurio, ambición del pontificado y quebrantamiento del canon que prohibía el traslado de obispos. Esteban VI, que se hallaba en el mismo caso, halló una curiosa fórmula de justificación: como las actas de Formoso eran nulas, su ordenación episcopal no había tenido lugar. Se quebraron al difunto los dedos de bendecir y se arrojaron al Tíber los despojos. Al desnudar el cadáver se comprobó que Formoso, hombre de gran austeridad, había muerto sin despojarse del cilicio con que hacía penitencia. Un ermitaño, que habitaba en la isla del Tíber, recogió los restos, que de este modo pudieron recibir años más tarde cristiana sepultura. Todos cuantos fueran favorecidos por Formoso sufrieron persecución. Pasados pocos meses estalló en Roma un tumulto provocado por el hundimiento de la techumbre de la basílica de Letrán, que fue tomado como signo del cielo por tanta iniquidad: Esteban VI, depuesto y encerrado en prisión, murió estrangulado.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.