Esteban VIII (14 julio 939 - octubre 942)
Romano, era presbítero cardenal de los Santos Silvestre y Martino. No hay duda de que Esteban fue un hombre instruido, intachable en su vida privada. Alberico II le designó al día siguiente de la muerte de León, asignándole funciones que debían limitarse a la vida religiosa. Pero ésta era en aquellos momentos la que revestía mayor importancia. Su estrecha colaboración con Cluny le impulsó a intervenir en los asuntos políticos de Francia, protegiendo a Luis IV de Ultramar (936-954) el hijo de Carlos el Simple (879-929); bajo pena de excomunión advirtió a los obispos que le debían obediencia. Como una parte de esta actividad envió el pallium al obispo de Reims. Pero al restablecerse la paz en Francia, la labor de los monjes disponía de nuevas facilidades. Ignoramos las circunstancias de su muerte: fuentes muy tardías pretenden que murió asesinado al tomar parte en una conspiración contra Alberico.
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