Verdad
Pro veníate adversa diligere et prospera formidando declinare: por la verdad amad las adversidades y sed cautos y vigilantes ante el éxito. Lo cierto es que cada uno de nosotros tiende más bien a hacer todo lo contrario de lo que nos aconseja san Gregorio. Nosotros amamos el triunfo, deseamos la aprobación de todos, y nos molesta cuando nos critican y nos llevan la contraria. Somos más propensos a tener los temores de don Abundio que el valor del cardenal Federigo. Sólo la gracia de! evangelio, la que triunfa sobre el miedo a la muerte, es capaz de hacernos superar todo respeto humano, haciéndonos contemplar la verdad de Dios, manifestada en Cristo Jesús y hecha nuestra en el Espíritu Santo. El Espíritu transforma nuestra vida y nos hace capaces de amar tanto la22 verdad del evangelio que, por amor a ella, seamos incluso capaces de superar el miedo al fracaso. Sólo a partir de un corazón tan liberado se puede practicar la justicia hasta ei fondo, amando incluso a los que no nos aman, saludando a los que no nos saludan, perdonando las ofensas y rezando por aquellos que no nos entienden o están en contra nuestra. Es esta verdad evangélica la que nos libera de la contaminación del afán posesivo, de la ambición y del orgullo, y que nos hace ser capaces de servir a los hermanos con prontitud y desinterés.
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