Sentido
El hombre es un ser que camina y necesita un sentido: hasta que no lo encuentra, está triste, aburrido, nervioso, enfadado consigo mismo y con los demás. El hombre se pregunta por el sentido del progreso económico e industrial que hemos vivido, y por el de la actual crisis que curiosamente parece desmentir la confianza que habíamos depositado en el progreso industrial. ¿Para qué, entonces, esforzarse por acumular riquezas que producirán nueva inflación, nuevos pobres, nuevas crisis? ¿Para qué confiar en los demás, si luego hay tanta gente que falta a esa confianza? ¿Qué sentido tiene la fidelidad? Por una parte, parece que tiene sentido, porque si no hay fidelidad tampoco hay relación: por otra, cada vez se hace más frecuente la falta de fidelidad a la palabra dada, o en el matrimonio, o en la administración pública de los bienes. El hombre advierte esta terrible contradicción y busca una hipótesis más amplia, que asuma las contradicciones de la historia, pero que le permita al mismo tiempo comprenderlas. El hombre no se resigna a la posibilidad de ser alcanzado personalmente por la enfermedad, precisamente cuando más necesita tener salud: no se resigna a la muerte, que ve cómo se lleva a otras personas, a veces jóvenes, con familiares a su cargo, etc. El hombre se pregunta cuál es el sentido de todo este dolor, cuál es el sentido de la vida: puede que lo que busca no sea siempre un sentido religioso, pero de cualquier forma es muy importante acompañar a este hombre en su búsqueda de un sentido, hacer camino con él.
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