Magníficat
Quisiera destacar la intensidad de este verbo: magnifica. La expresión es casi paradójica: ¿cómo se puede magnificar ai Señor, haciéndolo más grande de lo que ya es? A menudo decimos: oh Dios, alabo tu grandeza; pero el verbo que emplea María revela un afecto muy profundo, una intensa emoción. Es querer que Dios sea lo más grande posible, como una mamá que quiere tanto a su niño que le gustaría que fuera el más hermoso, el más feliz, el más grande de la tierra.
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