Historia
¿Qué significa «historia» a ia luz de la fe? Para contestar a esta pregunta, conviene partir de un texto bíblico. Voy a elegir un pasaje del sermón de la montaña, donde Jesús habla de las buenas obras, concretamente de la limosna, la oración y el ayuno. Jesús opone dos clases de obras, podríamos decir también dos clases de historia, o sea, dos historias. Una es la historia de la limosna hecha «tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres». Es historia porque se puede documentar, porque hace escena, opinión pública: la opinión humana se fija en un determinado modo de actuar y lo reconoce como relevante, capaz precisamente de hacer historia. Sin embargo, hay un segundo modo de actuar: ese de «que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha», el que queda secreto, oculto y, por tanto, no constituye historia en el sentido corriente, porque nadie lo sabe, casi ni siquiera la persona que lo practica. Por tanto no es doxa, no hace opinión, no tiene peso, no es relevante. Pero «tu Padre ve en lo secreto» esta segunda forma de hacer limosna. Con la oración ocurre lo mismo. Está la oración pública del que se pone derecho en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, una oración que se puede fotografiar, documentar, someter a análisis sociológicos, y que por ello hace historia. Y está la oración que uno hace en su habitación, después de cerrar la puerta; una oración que nadie puede conocer, que no está documentada, que no aparece en los diarios espirituales. Sólo el Padre la ve, pero Jesús afirma que ésta es historia, que tiene un peso, que es relevante. Está el ayuno delante de los hombres: un ayuno admirado, que hace historia, en los templos sagrados. Y está el ayuno en secreto, el que Dios aprueba, que para Jesús «hace gloria». Podemos decir entonces que la historia, en su sentido positivo y denso, es aquello de lo que Dios tiene una buena opinión, no aquello que los hombres ven, aquello de lo que toman nota y que consideran relevante. La historia es lo que Dios aprueba, mientras que todo lo demás no le interesa, lo ignora y pasa de ello.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.