Evangelización
Llamo evangelización tanto al primer anuncio del evangelio a los no creyentes, como a ese ulterior anuncio que siempre está relacionado con todo gesto de volver a proponer el mensaje evangélico (homilías, catequesis, liturgias). La evangelización de las personas va acompañada también por una evangelización de las culturas, que consiste en la impronta positiva y crítica que una vida vivida según el evangelio marca en la mentalidad y en los modos de vida de la gente. La evangelización se puede hacer de forma explícita (anuncio, explicación verbal, celebración, etc.) o de forma implícita, con el testimonio de una vida seriamente transformada por el evangelio (por ejemplo, con el testimonio de la caridad). Evangelizar no significa necesariamente hacer cristiano a todo el mundo ni hacer volver a la Iglesia a todos los bautizados, y en particular aquellos que iban y han dejado de ir. Jesús también evangelizó a Nazaret, Corazin o Betsaida, donde su palabra no fue acogida. Evangelizar significa, ante todo, proclamar la buena noticia con hechos y palabras, y llevar a cabo el anuncio de manera que cualquiera que tenga buena voluntad pueda comprender la buena noticia en sus formas más genuinas y auténticas, y posteriormente ahondar en ella y, si lo decide, acogerla.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.