Elección
La palabra «elección» expresa el conocimiento de una libertad que se mide ante Dios y ante la historia frente a un arco de opciones cristiana, teológica y pastoralmente posibles, significativas y válidas. No se trata simplemente de un dramático dilema entre el bien y el mal, sino de una progresión constante y de una inquietud por todos los bienes y todas las realidades, extendidas en el mundo por la fuerza del Espíritu, con vistas a una opción orientada hacia la edificación y construcción plena de la sociedad. El esfuerzo por elegir, que es sustancial, pone en evidencia una libertad responsable, y no una arbitrariedad aislada y sin ningún criterio de referencia. Los criterios de referencia característicos de los discípulos de Jesucristo y de todo el pueblo de Dios, que «tiene como condición la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyo corazón el Espíritu Santo habita como en un templo», son los múltiples signos del Espíritu Santo, desde los más espontáneos hasta aquellos que son jerárquicamente mediatos, desde los más sagrados hasta los llamados «signos de los tiempos», que Juan XXIII y posteriormente el Concilio nos han enseñado a mirar sin superficialidad ni suficiencia.
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