Vergüenza
latín verecundia. Turbación del ánimo causada por el miedo a la deshonra, al ridículo, etc. Oprobio, afrenta. Pundonor. La primera vez que se menciona la v. en la Biblia, es en el Génesis. El hombre en el paraíso vivía en perfecta armonía con la naturaleza, en estado de inocencia, “Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro”, Gn 2, 25; pero fue roto por el pecado, y el hombre sintió v. y se escondió, “he tenido miedo, porque estoy desnudo”, Gn 3, 10-11. La conciencia de la desnudez, la experiencia de algo perturbador, la v., es la manifestación del desorden introducido por el pecado en la armonía de la creación, “Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y, cosiendo hojas de higuera, se hicieron unos ceñidores”, Gn 3, 7. La desnudez se consideraba falta de pudor, por ella se sentía v., 2 S 10, 4-5; 1 Cro 19, 5. Las partes íntimas del cuerpo se denominan vergüenzas, Is 47, 3; Ap 16, 15; en Ex 20, 26, se dice que no se debe subir al altar por gradas, para evitar que se vea la desnudez, las vergüenzas. En sentido figurado, Yahvéh dice que descubrirá ante sus amantes la v. de su esposa infiel, el pueblo de Israel, Os 2, 12; de Nínive dice que mostrará a las naciones su desnudez y su v., Na 3, 5.
En el sentido de afrenta lo encontramos en el episodio de la violación de Dina, hija de Jacob, por parte de Siquem; esto es una v. para la familia; Leví y Simeón, hermanos de Dina, toman venganza de esta afrenta, Gn 34, 14. En igual sentido se emplea en el relato del crimen de Guibeá en la concubina del levita de Efraím, Jc 20, 6. Así también se encuentra en 2 R 19, 3; 2 Cro 32, 21; Sal 6, 11; Is 22, 18; 30, 3; Jr 51, 51.
Isaías llama v. a la idolatría Is 42, 17; Jeremías llama al dios Baal, V., Jr 3, 24; 11, 13. V. producen ante Dios la infidelidad, la injusticia y el pecado, Esd 9, 6; Si 1, 30; 6, 1; Is 65, 13; Jr 3, 25; 8, 9; Ez 7, 18; 16, 63; Dn 3, 33; 9, 7-8.
Jesús dice que quien se avergüence de él y de sus palabras él también se avergonzará de tal en su segunda venida, es decir, lo desconocerá, Mc 8, 38; en este sentido, Pablo le dice a Timoteo que no se avergüence y dé testimonio de Cristo, 2 Tm 1, 8.
Pablo dice que es una v. que los cristianos de Corinto lleven sus pleitos ante los tribunales paganos, pudiendo resolverlos entre hermanos, 1 Co 6, 5.
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