Primogenitura
término aplicado antiguamente, también en el pueblo hebreo, al derecho del hijo mayor a heredar la propiedad de un antecesor fallecido, generalmente el padre. El término también se aplicaba al derecho de sucesión al trono del hijo mayor del rey. El fin de la p. era mantener el patrimonio familiar impidiendo que se esparciera por la división en partes cada vez más pequeñas. En al caso del pueblo de Israel, que era una sociedad patriarcal, además de mantener el patrimonio se garantizaba con esta práctica la pureza de la religión; es decir, que el primogénito no sólo gozaba de ciertos privilegios frente a sus demás hermanos, sino que adquiría por esta posición obligaciones de ejercer la autoridad, dirimir los conflictos familiares, mantener la tradición y la pureza religiosa. Por esta razón, la mala conducta del primogénito ocasionaba la pérdida de este privilegio, como le sucedió a Rubén, hijo mayor de Jacob. Éste perdió la preeminencia en su familia, en castigo de su incesto, Gn 49, 3-4; la primogenitura le correspondió a José, 1 Cro 5, 1-2.
Siendo corriente la poligamia entre los israelitas pues el padre o jefe de familia podía tener, además de la esposa principal, otras secundarias, así como varias concubinas, la Ley reglamentaba todo lo concerniente a la p., pues era posible que el primogénito, que era el primero nacido de la esposa principal, fuese menor que los hijos de las otras esposas o concubinas; como también se daba el hecho de que el padre tuviera una mujer favorita dentro de las secundarias o concubinas, Gn 29, 30-31; sin embargo, en ningún caso, salvo el de mala conducta ya anotado, se podía despojar al primogénito de su derecho, Dt 21, 15-17. Un caso de estos se presentó en la familia de Abraham, pues siendo su mujer Sara estéril, tuvo un hijo con Agar, Ismael, una esclava, y posteriormente nació el hijo de su mujer principal, Isaac, y éste fue el primogénito, según la Ley, Gn 21, 9-13. El p. heredaba el doble de lo que recibía cada uno de los demás hijos varones, puesto que las mujeres estaban excluidas de este derecho, Dt 21, 17. El primogénito recibía la bendición paterna, rito éste que le confirmaba sus derechos y deberes como futuro cabeza de familia, Gn 27, 1-4. Cuando Isaac iba a bendecir a su primogénito Esaú, Jacob, a instancias de su madre Rebeca, usurpó este derecho y se le adelantó en la bendición, aprovechando la visión deficiente del padre; sin embargo, según los exegetas aquí se trata de un caso en el que operan los designios divinos, que escogió a Jacob para que fuera el padre del pueblo escogido, Israel, Gn 27, 1-45.
Estas normas sobre la p. en el pueblo de Israel también se encuentran en otros pueblos de la antigüedad, las cuales se encuentran, por ejemplo, en el Código de Hammurabi.
En cuanto a la monarquía la p. implicaba el derecho a suceder al padre en el trono; sin embargo, el favoritismo del rey por uno de sus hijos causó problemas en los momentos de elegir sucesor de un monarca, como cuando el rey ya estaba anciano, hubo problemas entre Adonías, hijo de Jaguit, y Salomón, hijo de Betsabé, a quien David escogió como su sucesor, 1 R 1; 2.
Yahvéh llama al pueblo elegido de Israel su p. entre los pueblos de la tierra, cuando envió a Moisés a pedir al faraón que dejara partir a los israelitas de Egipto, Ex 4, 22. Yahvéh hizo morir a los primogénitos de Egipto, de animales y hombres, décima plaga, por la negativa del faraón a dejar salir a los israelitas, Ex 11, 5; 12, 8 y 29.
En el N. T. Pablo llama a Cristo “Primogénito de toda la creación”, para afirmar que Jesucristo está por encima de todo principado o potestad, Col 1, 15-20; pues entre los colosences se les daba la preeminencia a los ángeles, Col 2, 18. Por el bautismo y por la fe en Jesucristo reciben los creyentes la filiación divina, y todos los cristianos son hermanos entre los cuales Jesús tiene la p., Rm 8, 29; a su vez los creyentes, entre los hombres, tienen también la p., Hb 12, 23.
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