Pañal
lienzo cuadrado que se usa para cubrir a los niños recién nacidos, Lc 2, 7 y 12. Al nacer un niño era costumbre bañarlo, frotarlo con sal y envolverlo entre p., se cambiaba varias veces en el día y se frotaba con aceite. Papías, obispo de Hierápolis, en Frigia, ciudad donde nació. Hacia el año 130 escribió la obra Interpretación de los oráculos del Señor, en cinco libros. De los textos sólo existen fragmentos, que relatan leyendas e historias de discípulos de los apóstoles y son los testimonios más antiguos que se conocen sobre la composición de los Evangelios canónicos. Por el historiador Eusebio de Cesarea se conocen dos fragmentos de la obra de P., sobre los evangelistas Marcos y Mateo: “Y el Anciano decía: Marcos, que fue el intérprete de Pedro, puso por escrito cuidadosamente todo aquello de lo que guardaba memoria, aunque sin ajustarse al orden de las cosas que el Señor había dicho y realizado. En efecto, a quien él escuchó o acompañó no fue al Señor sino a Pedro más tarde, como ya se ha dicho. Éste procedía según la conveniencia de su enseñanza y no como si quisiera dar la ordenanza de los oráculos del Señor. Por tanto, no se puede censurar a Marcos el haberlos redactado del modo como él los recordaba. Su única preocupación fue no omitir nada de lo que había oído, sin permitirse ninguna falsedad en ello”. Y Luego: “Mateo, pues, puso en orden los oráculos, en lengua hebrea; cada uno los interpretó como podía”. Hist. Eccl., III, 39, 15-16.
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