Moneda
pieza de metal acuñada por cuenta del soberano para servir en las transacciones. En el A. T., se empleaban los metales, oro, plata, cobre, para las transacciones, como medio de pago. El metal se pesaba para pagar, Gn 23, 15-16; Jos 7, 21; Is 46, 6; Jr 32, 9. Antes del destierro no se acuñaban monedas en Palestina, estas se conocieron ya en la época del Imperio persa, bajo el rey Darío I, quien poco después del 515 a. C., ordenó la acuñación del dárico de oro. Antes de Darío I, la m. apareció en el siglo VII a. C., primero en Abatolia y luego en Grecia. En la época del Imperio macedónico, Alejandro Magno llevó el sistema ático a sus territorios. Posteriormente, los romanos extendieron su sistema por el Imperio, y, por ejemplo calculaban las grandes sumas en sextercios. En época de los Macabeos, Antíoco VII, rey seléucida, autorizó a Simón para acuñar moneda en Judea, pero esto fue revocado, y las monedas encontradas hasta ahora ninguna parece pertenecer a este privilegio dado por el seléucida. Se han encontrado bastantes piezas pequeñas de bronce, con la inscripción “Juan y la comunidad de los judíos”, que bien podrían ser del hijo y sucesor de Simón, Juan Hircano. En tiempos de Jesús, circulaban en Judea las monedas romanas y griegas: Monedas griegas: Mina = 25 siclos de plata = 25 tetradracmas.
Tetradracma= 1 siclo.
Didracma = 1/4 de siclo = 6 óbolos = 1 denario.
Óbolo = 8 calcos.
Calco= 1/48 dracmas.
Leptón= 1/144 dracmas.
Monedas romanas: Denario de oro = 25 denarios de plata.
Denario de plata = 1 dracma. As= 1/16 denario.
Cuadrante = 1/64 denario.
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