Marta
hermana de María y Lázaro, residente en Betania. M. se quejó ante Jesús, de visita en su casa, porque su hermana María no le ayudaba en los oficios domésticos, y el Señor le dijo que se agitaba por muchas cosas, pero que una sola era necesaria, la escogida por María, lo espiritual, Lc 10, 38-42. Cuando la resurrección de su hermano Lázaro, Jesús le reveló lo importante de la fe para participar con él en la resurrección; M. le respondió: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo”, Jn 11, 17-27. M. servía la mesa cuando M. ungió los pies del Señor, Jn 12, 1-3.
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