Judit
la Judía. Libro del Antiguo Testamento, deuterocanónico, que no es admitido como inspirado en la Biblia hebrea como tampoco en la protestante. La Iglesia católica lo admitió en el canon oficial a partir del Sínodo romano del año 382; y la Iglesia de Oriente, desde el Concilio de Constantinopla, en el año 692. El original hebreo del libro de J. se perdió y únicamente se conocen de él las versiones griegas. Fue redactado en Palestina, a mediados del siglo II a. C., en plena ebullición nacionalista judía en tiempos de la rebelión macabea contra los seléucidas helenizantes. J. es una obra de autor anónimo, escrito con intención didáctica, en la cual una mujer, que representa la causa de Dios y, por tanto, de la nación, triunfa sobre los enemigos de Dios y del pueblo, las fuerzas del mal representadas por el rey Nabucodonosor y su general Holofernes, gracias a su piedad, a la observancia estricta de la Ley y de los mandamientos de Dios. Es una ficción literaria, razón por la cual el autor se toma una serie de libertades, la historia aparece distorsionada lo mismo que la geografía, de suerte que el autor quiere que el lector se concentre únicamente en el drama y en la enseñanza que se sigue de él.
Por ejemplo la narración la sitúa el autor en época de Nabucodonosor, rey asirio en la ciudad de Nínive, 1, 1, cuando éste fue soberano de Babilonia, 604-652 a. C., además de que Nínive fue destruida por Nabopolasar, el padre de este rey, en el año 612 a. C. Los mismos nombres geográficos del libro son invención del autor, no se pueden identificar, incluida la misma ciudad de Betulia, centro en el que se desarrolla la parte principal de la narración.
El libro de J. cuenta la historia de la victoria del pequeño pueblo judío sobre un enemigo fuerte y peligroso, gracias a la acción valiente de una viuda, J. El rey Nabucodonosor quiere extender su poder al mundo entero, destruir toda religión que no sea el culto al rey, para lo cual envía a su general Holofernes, quien le pone cerco a Betulia, cortando los suministros de agua de la población que está a punto de sucumbir y entregarse. Aquí aparece J., la bella y piadosa viuda, quien les enrostra a los jefes y habitantes de Betulia su desconfianza en Dios. Tras orar y embellecerse, va al campamento de Holofernes, a cuya presencia se hace llevar. Ante el general, J. emplea sus hermosos atributos y su habilidad para seducir y engañar al militar, diciéndole que le enseñará el camino para que se adueñe de todo el país. El general le brinda un banquete a la viuda, y, ya borracho el militar, a solas con J. en la tienda, ésta lo decapita. Enterados los asirios del hecho, entran en pánico, abandonan el campamento, y el pueblo judío saquea el campamento. J., entonces, se convierte en un símbolo de la resistencia y de la liberación de la nación judía.
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