Hosanna
hebreo ¡salva, pues! Este es el sentido original de la palabra, que después se volvió una aclamación. La encontramos en el Sal 118 (117), 25-26, que forma parte del hallel: “¡Ah, Yahvéh, da la salvación!”. A esta aclamación, h., se respondía, como en el día de la entrada de Jesús en Jerusalén, “¡Bendito el que viene en nombre de Yahvéh”, Mt 21, 9 y 15; Mc 11, 9-10; Jn 12, 13. El h. fue adoptado por la liturgia católica en el Santo de la misa.
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