Hebreos
epístola a los, así se ha llamado este libro canónico del N. T., desde el año 200, atribuido al apóstol Pablo, el cual no tiene todas las características propias del género epistolar. Carece de destinatario, de los saludos iniciales, comúnes en las cartas del Apóstol, por lo que más bien parece una homilía tratada con cierta forma epistolar. Podría decirse que va dirigida a alguna de las comunidades cristianas fundadas por el Apóstol, puesto que al final se da a entender que conocen a Timoteo, 13, 23, con quien el autor aspira visitar a la congregación. En el texto tampoco se encuentran pistas sobre el sitio y época de su escritura. Algunos sostienen que fue escrita desde Italia, porque al final, 13, 24, dice: “Os saludan los de Italia”; pero esto es muy ambiguo, como para pensar en éste como su lugar de origen. En cuanto a la fecha, se dan varias hipótesis, entre ellas, que pudo ser de antes de la destrucción de Jerusalén y del Templo, año 70, porque no se refiere a este hecho histórico, pero si habla de los ritos veterotestamentarios; otros piensan que puede ser de finales del siglo I, puesto que menciona los sufrimientos y ultrajes sufridos por los fieles, 10, 32-34; lo que hace pensar en los tiempos del emperador romano Tito Flavio Domiciano, 81-96, quien persiguió a los cristianos. Aunque la Iglesia ortodoxa la atribuyó a Pablo, la de Occidente lo hizo a finales del siglo IV. Las dudas sobre la autoría nacen de las diferencias literarias entre los textos paulinos y éste en cuanto al léxico, el estilo, más puro y cuidado en H., la estructura gramatical, y que el escritor acude a la versión griega de la Septuaginta para hacer las citas del A. T., en vez de la hebrea, cuestiones éstas consideradas por Clemente de Alejandría y su discípulo Orígenes.
Encontrándose el pensamiento del Apóstol presente en el tratamiento de ciertos temas fundamentales de H., como el de la fe; la Ley mosaica promulgada por medio de los ángeles, 2, 2; Ga 3, 19-29; Abraham, justificado por la fe, 6, 12-15; 11, 19; Rm 4, 17-21; las dos alianzas, 12, 18, 24; Ga 4, 24-26; esto hizo plantear la tesis de que un judeocristiano de cultura helénica y conocedor a fondo en la versión de los Setenta, recogió la prédica oral de San Pablo; igualmente, que como las frases finales, éstas sí del estilo de las despedidas epistolares del Apóstol, difieren del resto del texto, y parecen de la pluma de Pablo, se podría pensar en una aprobación del escrito por parte de éste. Se mencionan otros nombres, como posibles autores. El apologeta Tertuliano propone a Bernabé, pero no hay nada que pueda probarlo, ni siquiera se conoce algún escrito de Bernabé. Se ha dicho también que pudo ser Felipe, ”uno de los siete”, Hch 5, 5; así como Silas, Priscila y Aquila, Aristión, Apolo.
De estos últimos sobresale Apolo, de Alejandría, colaborador de Pablo, y a quien se califica como “hombre elocuente, que dominaba las Escrituras”, Hch 18, 24-28; pero ningún documento o testimonio de la época corrobora la adjudicación de la autoría de H. a Apolo. La carta parece destinada a judíos, hebreos, conversos desde hace tiempo, y el autor está inquieto por posibles desviaciones judaizantes, es decir, se refiere al peligro de la apostasía. Otros prefieren pensar que está dirigida a paganos conversos, deslumbrados por el culto judío. Pero, ni de los unos ni de los otros se habla en el texto.
La epístola a los H. consta de la siguientes partes y título: Prólogo. Excelencias del hijo de Dios encarnado, 1, 1-4. I. El Hijo, superior a los ángeles. Prueba de la Escritura, 1, 5-14.
Exhorta ción 2. II. Jesús, pontífice fiel y compasivo. Cristo, superior a Moisés, 3, 1-6. La entrada en el descanso de Dios, 3, 7-18; 4, 1-13. Jesús, Sumo Sacerdote compasivo, 4, 14-16; 5, 1-10. III. Autenticidad del sacerdocio de Cristo. Vida cristiana y teología, 5, 11-14; Plan del autor, 6, 1-8. Palabras de esperanza y ánimo, 6, 9-20. 1. Superioridad de Cristo sobre los sacerdotes levíticos, 7. 2. Superioridad del culto, del santuario y de la mediación de Cristo Sacerdote, 8; 9. 3. Recapitulación: El sacrificio de Cristo superior a los sacrificios mosaicos, 10, 1-18. IV. La fe perseverante. Transición, 10, 19-25. Peligro de apostasía, 10, 26-31. Motivos de perseverancia, 10, 32-39. Modelos de fe en la Historia Sagrada, 11. El ejemplo de Cristo, 12, 1-13. Castigo de la infidelidad, 12, 14, 17. Las dos Alianzas, 12, 18-29. Apéndice. Últimos consejos, 13, 1-6. Sobre la fidelidad, 13, 7-16.
Noticias. Augurios. Saludos. 13, 20-25.
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