Guerar
ciudad en el territorio de los filisteos, al occidente de Palestina en la frontera meridional de Canaán, al sur de Gaza, Gn 10, 19. En G. habitaron Abraham y su hijo Isaac, y ambos tuvieron allí experiencias similares con sus esposas. Abraham en G. decía que Sara, su mujer, no era tal sino su hermana; Abimélek, rey de G., entonces la tomó. Sin embargo, Dios en sueños le dijo al soberano que la mujer era casada, que la devolviera pues de lo contrario moriría. Abimélek regresó a Sara sin haberla tocado, regaló a Abraham ganado y siervos, y le ofreció su territorio para que escogiera lugar para vivir; a Sara le entregó mil monedas de plata como reparación, Gn 20. Cuando Isaac se estableció en G., también presentó a su mujer Rebeca como hermana suya, por causa de su belleza temiendo que los del lugar lo mataran por ella. Abimélek, rey de los filisteos, atisbando por una ventana, vio que Isaac acariciaba a Rebeca. Descubierto el engaño, el soberano, tras reprocharle a Isaac la mentira, ordenó que se atreviera a tocar a Isaac o Rebeca, moriría sin aplelación. Isaac prosperó y se enriqueció sobremanera en G., despertando la envidia de los filisteos, por lo que el rey Abimélek le pidió dejase G. Isaac y los suyos se fueron a vivir en Berseba, Gn 26, 1-33. Asá, rey de Judá, 911-870 a. C, derrotó en G. a las tropas etíopes, 2 Cro 14, 11-14.
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