Estiércol
latín estercus. Excremento animal, que era usado como abono y como combustible. El muladar era el sitio en el cual se arrojaban los excrementos; una de las puertas de la muralla de Jerusalén se llamaba del Muladar, Ne 2, 13; 3, 13-14; 12, 31. El término e. se emplea en la Escritura en sentido figurado, como cuando se dice que el cadáver de la reina Jezabel será como e. sobre el campo, 1 R 9, 37; la gloria del pecador pasará como e., 1 M 2, 62; igual, se lee en los profetas, Jr 16, 4; 25, 33; Ml 2, 3. Estoicos, griego stoa, pórtico. Seguidores de la doctrina filosófica del pensador griego Zenón de Citium, siglo III a. C. Su nombre se deriva del lugar donde fundó la escuela Zenón, la columnata llamada Estoa Pecile, pórtico pintado, en la ciudad de Atenas. Como la epicúrea, la filosofía estoica pone el énfasis en la ética, cuyo principio básico está en que el bien no se encuentra en las cosas externas, sino en el alma, en la sabiduría y dominio de sí mismo, mediante los cuales el hombre se libera de las pasiones y deseos que perturban la vida. Las cuatro virtudes cardinales del estoico son la sabiduría, el valor, la justicia y la templanza. Para encontrar la sabiduría, se debe vivir de acuerdo con la naturaleza sin contradecirla. Los estoicos eran cosmopolitas, porque, según ellos, todos los seres humanos son iguales, son manifestaciones de un espíritu universal y, por tanto, deben vivir en amor fraternal y ayudarse mutuamente.
El apóstol Pablo conversó con los e. cuando visitó la ciudad de Atenas, lo mismo que con los ® epicúreos, quienes le llevaron al ® Areópago, donde el Apóstol dijo un discurso, Hch 1 7, 1 8.
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