Ester
posiblemente del babilonio Istar, o del persa staré, estrella. E., cuyo nombre hebreo es Hadassá, que significa mirto, judía hija de Abijayil, tío de Mardoqueo, quien, al quedar ella huérfana de padre y madre, la adoptó por hija, en la ciudad de Susa. E. fue escogida, por su belleza, para el harén del rey Asuero, a quien se identifica con el soberano aqueménida Jerjes I, rey de Persia, 486-465 a. C.,y se convirtió en la favorita del soberano, sin que éste supiera de su origen judío, y la hizo su esposa y reina, en lugar de la repudiada Vastí. Habiendo sido elevado Amán, por el rey Asuero, al principal cargo de la corte, Mardoqueo, fiel a Dios y a la Ley, se resistió a doblar la rodilla y a postrarse ante él. Amán, entonces, intrigó y convenció a Asuero para que dictara un decreto mediante el cual se ordenaba a todos los dignatarios exterminar a los judíos en todo el territorio del reino. Mardoqueo, tras rasgar sus vestiduras y vestir de sayal, hizo que Ester, poniendo en peligro su vida, entrara donde el rey Asuero, sin haber sido llamada por éste, a fin de conseguir la abolición de la ley contra los judíos. E. puso al tanto al soberano sobre las maquinaciones del ambicioso Amán, y éste fue colgado en la horca que había preparado para Mardoqueo. E. recibió los bienes de Amán, el enemigo de los judíos, y, habiendo presentado a Mardoqueo ante el rey Asuero y habiéndole explicado lo que significaba para ella, el primo de E. fue nombrado en el cargo de Amán, e igualmente el soberano dictó un decreto rehabilitando al pueblo judío. Los judíos hicieron una gran matanza entre sus enemigos. Tras estos acontecimientos, Mardoqueo y la reina Ester establecieron oficialmente entre los judíos, la fiesta de los Purim, o de las suertes, que debía celebrarse, anualmente, el catorce y el quince del mes de Adar, para conmemorar la liberación judía de la persecución. Los estudios más recientes indican que el libro de Ester data aproximadamente del siglo II a. C. Por su carácter laico, Dios no es mencionado en el texto, causó mucha controversia para su inclusión en el canon hebreo. En la versión griega de Ester aparecen adicionados 107 versículos, que no están en el original hebreo, los cuales, posiblemente, fueron redactados en griego, en el siglo I a. C. Estas adiciones son consideradas apócrifas por los protestantes, lo que no acontece en la Iglesia católica, que las considera deuterocanónicas.
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