Cuerno
latín cornu, hebreo sofar. Parte dura y cónica que se forma en la cabeza de ciertos rumiantes. Con los cuernos se confeccionaban instrumentos musicales, a manera de trompeta, cuyos sonidos servían para llamar la tropa, transmitir alguna señal o mensaje, proclamar a los reyes, para alabar a Yahvéh, Ex 19, 13; Lv 25, 9; Jos 6, 4 y 13; Jc 3, 27; 6, 34; 7, 16-18; 1 S 13, 3; 2 S 2, 28; 15, 10; Sal 47 (46), 6-7; 98 (97), 6; 150, 3; Is 18, 3; Mt 24, 31. También recipientes para los perfumes, el óleo, 1 S 10, 1; 16, 1 y 13; 1 R 1, 39. La tercera hija de Job, se llamaba Queren Happuc, esto es, “C. de afeites”, Jb 42, 14. El altar tenía cuatro salientes, uno en cada esquina, llamados cuernos, a los que se aplicaba la sangre del sacrificio, Ex 27, 1; 29, 12; 37, 25-26; 38, 2; Ez 43, 20; igual el altar de los perfumes, Ex 30, 1-3 y 10; Lv 4, 7. El altar era sitio de refugio, de cuyos cuernos se asía el perseguido, 1 R 1, 50-51; 2, 28.
Los cuernos simbólicamente, significan fuerza, Nm 23, 22; 24, 8; Dt 33, 17; 1 R 22, 11; 2 Cro 18, 10. El poder de los reyes de la tierra, como en la visión de Daniel, de las bestias, Dn 7; 8; lo mismo que en las visiones de San Juan, Ap 13. Para significar derrota, pérdida del poder, del trono, se dice que el c., su símbolo, se parte, Jr 48, 25.
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