Corzo
hebreo tsébi, hermosura. Rumiante artiodáctilo de los cérvidos.
Lo más seguro es que cuando la Biblia habla de gacela antílope, se trata del c. Animal limpio, de carnes muy estimadas, Dt 12, 15 y 22; 14, 4-5; 15, 22; 1 R 5, 3. La gacela o el c. se menciona en sentido figurado, en comparaciones, por su rapidez 2 S 2, 18; junto con las ciervas Ct 2, 7/9/ 17; 3, 5; 8, 14. De la fianza hay que librarse “como la gacela del lazo” Pr 6, 5. La mujer buena es comparada a la gacela graciosa Pr 5, 19. Los pechos de la amada son “cual dos crías mellizas de gacela” Ct 4, 5 y 7, 4.
Isaías, en su oráculo contra Babilonia, habla de la gacela acosada para simbolizar el miedo Is 13, 14; Tabitá, voz aramea para gacela, dorkás en griego, se usaba como nombre de mujer Hch 9, 36 y 40.
Creación, por lo general en las culturas de los pueblos antiguos, incluido el de Israel, el universo inicialmente era un caos en el que un ser superior originó el orden, y esto es lo que se entiende por c. En las Escrituras, este orden consiste en que Yahvéh separa la luz de la oscuridad, de las tinieblas, el día de la noche; pone en el firmamento el sol, la luna y las estrellas, por los que se determinan las estaciones, las fechas; crea los animales, según sus especies y, por último al hombre. Como se ve, es una c. que bajo de abajo hacia arriba, de manera creciente hasta culminar en el hombre, el comienzo de la historia de la salvación.
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