Ceniza
latín cinis. Polvo, residuo, que queda de la combustión total de algo. La c. de la víctima inmolada se usaba para las purificaciones, Nm 19, 17; Hb 9, 13. Echarse c. sobre la cabeza, acostarse o revolcarse en ella, era signo de duelo, penitencia, dolor, 1 S 13, 19; Jdt 4, 11 y 15; 9, 1; Est 4, 1-3 y 15; 1 M 3, 47; 4, 39; Jb 42, 6; Is 58, 5; Jr 6, 26; Ez 27, 30; Dn 9, 3; Jon 3, 6. En sentido figurado, c. es lo asqueroso, Jb 30, 19; la desgracia, Sal 102, 10; el corazón del que fabrica ídolos es c. Sb 15, 10; la vanidad es c., Is 44, 20. El hombre es polvo y c., Si 10, 9; 17, 32. Los despojos mortales del hombre, el cadáver, se llaman c., Sb 2, 3; hondonada de la Ceniza, llama el profeta Jeremías al cementerio contiguo al torrente del Cedrón, Jr 31, 40.
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