Brazo
símbolo de poder, de fuerza. De manera antropomórfica, se habla del b. fuerte, tenso, tendido, de Yahvéh, con que liberará a Israel de la esclavitud en Egipto, expresión ésta repetida en la Escritura con la que se recuerda la acción divina para sacar a su pueblo de la opresión, Ex 6, 6; Dt 4, 34; 5, 15; 7, 19; 9, 29; 11, 2; 26, 8; 1 R 8, 42; 2 R 17, 36; 2 Cro 6, 32; Sal 136 (135), 12; Sb 11, 21; Is 63, 12; Ba 2,11; Hch 13, 17. Las victorias de Israel no resultan de su espada, sino del b. poderoso de Dios, Judas Macabeo ora al poder del b. divino antes de la batalla 2 M 15, 24. En muchos pasajes se recuerda, Sal 44 (43), 4; 71 (70), 18; 77 (76), 16; 89 (88), 11 y 14; 98 (97), 1; Jb 40, 9. A los justos los protege Dios con su b. Sb 5, 16. El b. divino es castigo de los impíos Sb 16, 16. En los oráculos proféticos contra los pueblos, se acude a esta figura, Is 30, 30; 40, 10; 51, 5 y 9; 52, 10; 62, 8; Jr 21, 5; 27, 5; 32, 17; Ez 20, 33-34.
La Virgen María en su cántico del Magníficat, cuando visitó a Isabel, la madre de Juan el Bautista, alabando la grandeza del Señor, dice que “Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero”, Lc 1, 51.
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