Boca
latín bucca. Cavidad de la cabeza del hombre y los animales por la cual toman los alimentos. En el hombre, órgano de la emisión de la voz. En la Escritura se encantar, a menudo, este término usado figuradamente. La b. de la tierra, Gn 4, 11; Nm 16, 30 y 32; 26, 10; Dt 11, 6; Ap 12, 16. La b. de una cueva Jos 10, 18/22/27. La b. de un pozo Gn 29, 2-3 y 10; 2 S 17, 19.
La b. de una talega Gn 42 27; 43, 12 y 21; 44, 1-2 y 8. La b. de las basas del templo 1 R 7, 31. La b. del horno Dn 3, 26; 6, 18. Alguien puede hablar por otro, y se vuelve la b. de éste. Aarón fue escogido por Yahvéh, para que hablara por Moisés, que era torpe de palabra. “Él será tu b.”, le dijo Yahvéh a Moisés Gn 4, 10-17. Dios pone en b. de alguien lo que debe hablar Nm 22, 38; 23, 5 y 12; Dt 18, 18; Jos 21, 8; Dios habla por b. de los profetas Esd 1, 1; Ne 9, 30; Is 51, 16; Jr 1, 9; 15, 19; Ez 3, 27; Lc 1, 70; Hch 3, 18.
En los libros sapienciales se alude permanentemente a la b. del sabio del justo, en contraposición a la del necio, a la del malvado, a la del impío, Pr 10, 6/11/14/31/32; 11, 9 y 11; 12, 6; 14, 3; 15, 2/14/28; 18, 6-7; Si 15, 9-10.
También a la necesidad de moderar la b. Pr 13 3; 21, 23; pues se puede quedar atrapado en ella Pr 6, 2; Si 22, 27; 28, 25; a apartar de ella la mentira, el engaño, Pr 4, 24; dichoso es quien no resbala con su b. Si 14, 1.
Jesús dice que la b. expresa lo que se tiene en el corazón muestra las intenciones del hombre, Mt 12, 34; Lc 6, 45. No es lo que entra en la b. lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella, Mt 15, 10 y 18.
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