Aventar
bieldar, echar al aire las mieses trilladas, para separar el grano de la paja, acción que se llevaba a cabo con el bieldo, instrumento para la agricultura que consiste en un palo largo, en cuyo extremo lleva un travesaño con dientes, como un trinche o rastrillo, el cual también se emplea para levantar los haces de las mieses, para limpiar las eras. Esta labor, tan común en tiempos bíblicos, se emplea en sentido figurado en muchos pasajes de la Escritura Is 30, 24 y 41, 16; Jr 15, 7; por la maldad de Israel, Yahvéh dice que aventará o esparcirá a sus hijos Lv 26, 33; Ez 5, 10-12; El Precursor Juan Bautista, hablando de la venida de Cristo, dice que éste vendrá con el bieldo en la mano a limpiar su era Mt 3, 12; Lc 3, 17.
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