Año
el pueblo israelita, como los de la antigüedad, calculaba el tiempo de acuerdo con el curso de lo astros. Existen diferencias entre los calendarios antiguos y los actuales debidas a la imposibilidad de aquéllos para calcular con precisión la duración del año, lo mismo que las unidades que lo componen: los días, las semanas y los meses. Los calendarios antiguos, como el babilónico y el judío, cuyos cálculos se basaban en meses lunares, es decir, de una luna nueva a otra, o 29,5 días que dura la vuelta de la luna a la tierra, terminaron desfasados con respecto a las estaciones. Para cuadrar el ciclo lunar con el a. solar, se introducía en el calendario un mes suplementario. Es decir, eran calendarios lunisolares. En el calendario judío, de doce meses de 29 ó 30 días, el mes adicional es el ve-Adar, o sea, el segundo Adar, que se adicionaba cada dos o tres años.
El a. bíblico se basa en los ciclos del sol y la luna Gn 1 14. Los israelitas tenían dos años, el sagrado y el civil. El primero se iniciaba con la primera luna llena de primavera, en el mes de Abib Ex 12, 2; 13, 4; 23, 14-15; 34, 18; Dt 16, 1, primer mes Lv 23, 5; Esd 7, 9, según el antiguo calendario, o Nisán Ne 2, 1; Est 3, 7; nombre este de origen babilónico usado después del exilio, y que corresponde, aproximadamente, a marzo o abril. El año civil, al contrario, comenzaba en otoño, en el mes de Tisri o Etanim, entre septiembre y octubre, 1 R 8, 2; o sea, el mes séptimo del año sagrado, Lv 16, 29; 23, 24; Nm 29, 1. s Era común en las culturas antiguas una cronología, que consistía en medir el tiempo tomando como punto de referencia algún acontecimiento significativo. Entre los hebreos, era costumbre contar de esta manera los años, así como numerar los meses y los meses. Sobre esto, encontramos muchos textos en la Escritura, que toman como referencia la salida de Egipto, la deportación a Babilonia, la muerte de algún soberano, la subida al trono de otro, etc., Ex 16, 1; 19, 5; 33, 38; 1 R 6, 1; 2 R 25, 1; 2 Cro 36, 22; Esd 1, 1; Ne 1, 1; Ez 33, 21; 40, 1; Lc 3, 1. ® Día. ® Mes.
El actual calendario judío basado en el antiguo calendario hebreo, cuenta los años a partir del 3761 a. C., fecha de la creación del mundo, según las Escrituras.
El año sabático y el jubileo. Como los hombre y animales debían reposar cada séptimo día, de igual manera cada siete años se estableció el a. sabático, durante el cual la tierra debía descansar, para vivir de lo producido espontáneamente por el barbecho, con lo cual se significaba que Dios era el único dueño de la tierra Ex 23 10-11; Lv 25, 1-8; Lv 26, 34 ss., que el hombre es un forastero en la tierra, la cual ha recibido de Dios en herencia. Cada cincuenta años, igualmente, se debía celebrar el año del jubileo, que coincidía con el sabático, y se anunciaba el día diez del séptimo mes, día del perdón, con el toque del cuerno, jobel en hebreo, o trompeta, de donde deriva su nombre. Además del descanso de la tierra, éste es el a. de la manumisión de los esclavos, de la condonación de las deudas, cuando los inmuebles empeñados, casas, campos, etc., vuelven a sus dueños sin pagar por su rescate Lv 25, 1 ss. Esta norma es de un hondo contenido social y con ella se pretende evitar el acaparamiento de la tierra.
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