Animales
fueron creados por Dios, peces del mar, aves del cielo, bestias y alimañas terrestres y sierpes del suelo Gn 1, 24-26, es decir, aves, cuadrúpedos, reptiles y peces, 1 R 5, 13; Ez 38, 20. Todos los animales fueron puestos por Dios bajo el dominio del hombre Gn 1, 28; 9, 2 ss. Sin embargo, esto no significa un poder absoluto del hombre sobre los a., pues, por ejemplo, el mandato de guardar el sábado y el año sabático también cuenta para los a. Ex 20, 10; 23, 11. Para evitar las prácticas mágicas, la Escritura prohibe el cruce de diversas especies de a. Lv 19, 19. En las Sagradas Escrituras se mencionan alrededor de ciento cuarenta especies de a., clasificados en puros e impuros, es decir, aquellos que podía el hombre usar para su alimentación y los que debía rechazar por sucios Lv 11; Dt 14, 3-21.
La Escritura divide los a. acuáticos entre los que tienen aletas y escamas que son puros, y los carecen de ellas, impuros, Lv 11, 10. En Gn 1, 21 se habla, también, de grandes monstruos marinos. Animales alados son las aves y demás seres voladores Gn 7, 14. Dentro de los alados, aquellos bichos que andan sobre cuatro patas son impuros, a excepción de los que además de las cuatro patas tienen zancas para saltar, como la langosta, Lv 11, 20-23. En cuanto a los a. terrestres, están las bestias y los del campo Gn 3, 14; los a. grandes y las alimañas; los que rumian o tienen la pezuña partida y los no rumiantes que no tienen la pezuña hendida Lv 11, 3 y 26, éstos tenidos por impuros Lv 11, 27.
Dentro de los bichos pequeños que se arrastran por el suelo como la salamandra, la comadreja, el cocodrilo, el topo, el ratón, el lagarto en sus diversas especies, son impuros Lv 11, 29-30.
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