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Los creyentes que responden a la Palabra de Dios y se hacen miembros del Cuerpo de Cristo, quedan estrechamente unidos a Cristo: «La vida de Cristo se comunica a a los creyentes, que se unen a Cristo, muerto y glorificado, por medio de los sacramentos de una manera misteriosa pero real» (LG 7). Esto es particularmente verdad en el caso del Bautismo por el cual nos unimos a la muerte y a la Resurrección de Cristo (cf. Rm 6:4-5; 1Co 12:13), y en el caso de la Eucaristía, por la cual, «compartimos realmente el Cuerpo del Señor, que nos eleva hasta la comunión con él y entre nosotros» (LG 7).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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