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Para reunir a la humanidad dispersa, Dios elige a Abraham llamándolo «fuera de su tierra, de su patria y de su casa» ( Gn 12:1), para hacer de él «Abraham», es decir, «el padre de una multitud de naciones» ( Gn 17:5): «En ti serán benditas todas las naciones de la tierra» ( Gn 12:3
LXX; cf. Gal 3:8).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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