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Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel (cf. Mt 10:5-7), este reino mesiánico está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones (cf. Mt 8:11; Mt 28:19). Para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús:
La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al pequeño rebaño de Cristo han acogido el Reino; después la semilla, por sí misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega (LG 5).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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