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De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce «a su Primogénito en el mundo, dice: 'adórenle todos los ángeles de Dios'» ( Hab 1:6). Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: «Gloria a Dios...» ( Lc 2:14). Protegen la infancia de Jesús (cf Mt 1:20; Mt 2:13.19), sirven a Jesús en el desierto (cf Mc 1:12; Mt 4:11), lo reconfortan en la agonía (cf Lc 22:43), cuando E1
habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos (cf Mt 26:53) como en otro tiempo Israel (cf 2 M 10, 29-30; 11,8). Son también los ángeles quienes «evangelizan» ( Lc 2:10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación (cf Lc 2:8-14), y de la Resurrección (cf Mc 16:5-7) de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles (cf Hab 1:10-11), éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor (cf Mt 13:41; Mt 25:31; Lc 12:8-9).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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