2795
El símbolo del cielo nos remite al misterio de la Alianza que vivimos cuando oramos al Padre. El está en el cielo, es su morada, la Casa del Padre es por tanto nuestra «patria». De la patria de la Alianza el pecado nos ha desterrado (cf Genesis 3) y hacia el Padre, hacia el cielo, la conversión del corazón nos hace volver (cf , Jer 3:1a; Lc 15:18. 21). En Cristo se han reconciliado el cielo y la tierra (cf Isa 45:8; Sal 85:12), porque el Hijo «ha bajado del cielo», solo, y nos hace subir allí con él, por medio de su Cruz, su Resurrección y su Ascensión (cf Jn 12:32; Jn 14:2-3; Jn 16:28; Jn 20:17; Efe 4:9-10; Hab 1:3; Hab 2:13).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.