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Orar es siempre posible: El tiempo del cristiano es el de Cristo resucitado que está «con nosotros, todos los días» ( Mt 28:20), cualesquiera que sean las tempestades (cf Lc 8:24). Nuestro tiempo está en las manos de Dios:
Es posible, incluso en el mercado o en un paseo solitario, hacer una frecuente y fervorosa oración. Sentados en vuestra tienda, comprando o vendiendo, o incluso haciendo la cocina (San Juan Crisóstomo, ecl.2).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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