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«O lux beata Trinitas et principalis Unitas!» («¡Oh Trinidad, luz bienaventurada y unidad esencial!») (LH, himno de vísperas) Dios es eterna beatitud, vida inmortal, luz sin ocaso. Dios es amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios quiere comunicar libremente la gloria de su vida bienaventurada. Tal es el «designio benevolente» (Efe 1:9) que concibió antes de la creación del mundo en su Hijo amado, «predestinándonos a la adopción filial en él» (Efe 1:4-5), es decir, «a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8:29) gracias al «Espíritu de adopción filial» (Rm 8:15). Este designio es una «gracia dada antes de todos los siglos» (2Ti 1:9-10), nacido inmediatamente del amor trinitario. Se despliega en la obra de la creación, en toda la historia de la salvación después de la caída, en las misiones del Hijo y del Espíritu, cuya prolongación es la misión de la Iglesia (cf. AG 2-9).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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