2547
El Señor se lamenta de los ricos porque encuentran su consuelo en la abundancia de bienes (Lc 6:24). «El orgulloso busca el poder terreno, mientras el pobre en espíritu busca el Reino de los Cielos» (S. Agustín, serm. Dom. 1,1). El abandono en la Providencia del Padre del Cielo libera de la inquietud por el mañana (cf Mt 6:25-34). La confianza en Dios dispone a la bienaventuranza de los pobres: ellos verán a Dios.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.