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El corazón es la sede de la personalidad moral: «de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones» (Mt 15:19). La lucha contra la codicia de la carne pasa por la purificación del corazón:
Mantente en la simplicidad, la inocencia y serás como los niños pequeños que ignoran el mal destructor de la vida de los hombres (Hermas, mand. 2,1).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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