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Recordando el precepto: «no matarás» (Mt 5:21), nuestro Señor exige la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la cólera homicida y del odio:
La cólera es un deseo de venganza. «Desear la venganza para el mal de aquel a quien es preciso castigar, es ilícito»; pero es loable imponer una reparación «para la corrección de los vicios y el mantenimiento de la justicia» (S. Tomás de Aquino, s. th. 2- Mt 2:158, Mt 2:1 ad 3). Si la cólera llega hasta el desear deliberado de matar al prójimo o de herirlo gravemente, constituye una falta grave contra la caridad; es pecado mortal. El Señor dice: «Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal» (Mt 5:22).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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