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A Israel, su elegido, Dios se reveló como el Unico: «Escucha Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza» (Dt 6:4-5). Por los profetas, Dios llama a Israel y a todas las naciones a volverse a él, el Unico: «Volveos a mí y seréis salvados, confines todos de la tierra, porque yo soy Dios, no existe ningún otro...ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará diciendo: ¡Sólo en Dios hay victoria y fuerza!» (Isa 45:22-24; cf. Flp 2:10-11).
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