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Incorporados a Cristo por el bautismo (cf Rm 6:5), los cristianos están «muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús» (Rm 6:11), participando así en la vida del Resucitado (cf Col 2:12). Siguiendo a Cristo y en unión con él (cf Jn 15:5), los cristianos pueden ser «imitadores de Dios, como hijos queridos y vivir en el amor» (Efe 5:1), conformando sus pensamientos, sus palabras y sus acciones con «los sentimientos que tuvo Cristo» (Flp 2:5) y siguiendo sus ejemplos (cf Jn 13:12-16).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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