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Desde el día de Pentecostés la Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo. En efecto, S. Pedro declara a la multitud conmovida por su predicación: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2:38). Los Apóstoles y sus colaboradores ofrecen el bautismo a quien crea en Jesús: judíos, hombres temerosos de Dios, paganos (Hch 2:41; Hch 8:12-13; Hch 10:48; Hch 16:15). El Bautismo aparece siempre ligado a la fe: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa», declara S. Pablo a su carcelero en Filipos. El relato continúa: «el carcelero inmediatamente recibió el bautismo, él y todos los suyos» (Hch 16:31-33).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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